sábado, 23 de julio de 2011

PERDIDA

Una sordida palabra esquiva la razon,
del vivir o del morir,
las pisadas no se sienten las mismas,
los caminos no llevan a ningun lado,
una perfecta dilogia cierne el vocablo,
para no llegar a los extremos.

Rumbos dentro de lo increado,
descendente como resta de sumandos,
como cementerios sin muertos,
y cielo sin santos.

Quiero no pensar en el colofón de mis dias,
para resistir una vez, dos y mil zurros,
que respiran en mi nuca a diario,
y prestos a la accion, siempre percuten.

Piso sombras que no son mias,
inhalo mi respiracion de ti,
disuelvo el asombro con mis lagrimas,
y no encuentro sincronia a mi pulso arterial.

Sin duda lisiadas encuentro mis percepciones,
los grandes ausentes en esta guerra perdida,
que no logran izar su bandera,
en los montes de lo inmensurable.

Incipientes victorias blandengues,
que cayeron como roma,
en un siglo que no encuentro,
y un amor que recuerdo.

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